El carisma que envuelve al director de orquesta Gustavo Dudamel (Barquisimeto, Venezuela, 26 de enero de 1981) y la pasión que exhibe cuando está al frente de una orquesta son cualidades que le han valido aplausos y reconocimiento de los críticos, para quienes es “un prodigio” y “una superestrella”.
No ha faltado quien lo compare con Leonard Bernstein. Simon Rattle, director de la Orquesta Filarmónica de Berlín, lo describe como “el más fantástico y talentoso director que haya conocido”. Tras presentarse en el Carnegie Hall, el diario The New Yorker publicó: “Gustavo Dudamel tiene tanto fervor que inclusive los profesionales más duros lo encuentran irresistible”. A sus 28 años, el venezolano —una de las 100 personas más influyentes del mundo para la revista Time— ha actuado al lado del violinista israelí Itzhak Perlman, junto al tenor peruano Juan Diego Flores o con los directores de orquesta Claudio Abbado y Daniel Barenboim.
En más de 15 años como director de orquesta, se ha parado al frente de agrupaciones como la Sinfónica Simón Bolívar, la orquesta de la Scala de Milán y las Filarmónicas de Israel, Berlín, Nueva York, Viena y Los Ángeles.
En la actualidad es director musical de la Simón Bolívar y de la Sinfónica de Gothenburg, ciudad sueca en la que vive con su esposa, el 3 de octubre ofrecerá el concierto que marca el inicio de su año como director musical de la Filarmónica de Los Ángeles. Su agenda está llena hasta el año 2015.
Dudamel no se cree un niño prodigio: “Soy un muchacho que estudia, que trabaja mucho, con disciplina y sobre todo al que le gusta lo que hace”, dijo en una entrevista. “Para mí dirigir ha sido natural desde el principio. Me enamoré de este señor parado frente a una orquesta, indicándole a los músicos cómo tocar”.
No sólo es uno de los mejores hijos del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (el cual fue reconocido en 2008 con el Príncipe de Asturias a las Artes), sino que su padre, Oscar Dudamel, es un músico que recupera la mejor salsa de los años 70. De esa forma, la familia convive entre Héctor Lavoe y Antonín Dvorák.
Para Oscar, la versatilidad de Gustavo se debe a que siempre oyó música popular y clásica. “Escuchaba más salsa que Beethoven, por eso será que tiene tanto ritmo”, ha dicho.
Gustavo Adolfo, como lo llama su madre, comenzó desde antes de los cuatro años a tocar güiro; más tarde él mismo armó una batería con latas de galleta. Recibió los primeros conocimientos de música de su papá y, como aquél, quiso ser trombonista. Cuando apenas era un niño, comenzó a estudiar composición musical. A los 12 se encaminó a dirigir orquestas y a los 24 ya estaba como titular, al frente de la Sinfónica Simón Bolívar.
“Creo que más que promover la música clásica y el arte estamos promoviendo la sensibilidad”, dijo. Porque uno no puede tocar la música, uno no puede ver la música, sólo sentirla. Para mí es hermoso servir de inspiración para aquellos que quieren ser músicos, que cualquier persona que tenga una meta vea que puede lograrla si trabaja duro”.
A la dirección de las más grandes orquestas del mundo, en los principales escenarios, y a la realización de grabaciones, Dudamel suma reconocimientos singulares: en 2004 ganó el primer premio en la Competencia de dirección Gustav Mahler, en Alemania; en 2005 el premio Anillo de Beethoven, de la Sociedad de amigos del Festival internacional de Beethoven de Bonn; en 2006 recibió el Premio Pegasus entregado por el Festival dei due Mondi. Un año después, obtuvo en su país la Orden Francisco de Miranda en su Primera Clase y se convirtió en padrino de la Misión Música con el fin de incorporar a un millón de niños y jóvenes al Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela. En octubre pasado fue distinguido con el premio de la Royal Philharmonic Society de Londres como artista joven.
Respecto de sus planes al frente de la Filarmónica de Los Ángeles dijo: “Creo que lo más importante es divertirse y disfrutar. Cuando uno ama lo que hace puede hacer cosas muy especiales, mágicas y creo que será una época maravillosa. Tenemos muchas ideas, una muy importante es el programa social que queremos comenzar con la Orquesta Juvenil de los Ángeles por ejemplo, que viene del Sistema de Venezuela. Esto es algo emocionante”.